
Premio “Mariano Uzcátegui Urdaneta” al mejor Trabajo Científico en Propiedad Industrial
1ª edición, año 2020
Por Astrid Uzcátegui – Mayo 10, 2020
La Cátedra Libre de Propiedad Intelectual “Carlos Del Pozo y Sucre” de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el Colegio Venezolano de Agentes de la Propiedad Industrial (COVAPI), el próximo día 14 de mayo de manera oficial harán público el llamado a participar en la primera edición del Premio “Mariano Uzcátegui Urdaneta” al mejor Trabajo Científico en Propiedad Industrial. Tal circunstancia me ha motivado para publicar una semblanza sobre Mariano Uzcátegui Urdaneta, para que los jóvenes profesionales y estudiantes de postgrado nacionales o extranjeros que investigan en la propiedad industrial y que se interesen en participar en este premio, conozcan y se inspiren en la vida y obra de este gran maestro venezolano.

El profesor Mariano Uzcátegui Urdaneta hijo de don Buenaventura Uzcátegui y doña Hercilia Urdaneta, nació el 21 de octubre de 1927 en Jají del estado Mérida, como merideño todo un caballero, de gran formación educativa y familiar, hombre de bien a carta cabal, abogado y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Central de Venezuela.
Para quienes conocimos y admiramos al profesor Mariano Uzcátegui Urdaneta, resulta fácil evocar su presencia, como gran jurista y pionero en la construcción de un pensamiento jurídico más actual, pues permanecen vigentes y vivas sus enseñanzas en el aula, en sus libros, en sus consejos personales, y muy especialmente en la Ley sobre la Propiedad Industrial de 1955, que tanto contribuyó al desarrollo jurídico-institucional de esta materia, en Venezuela.
Hoy más que nunca, resulta difícil hablar del profesor Mariano Uzcátegui Urdaneta en el pasado. Esta aquí, con nosotros, para enseñar, para entusiasmarnos con su siempre presente tema Derechos Intelectuales, al que se dedicó con especial preocupación para brindárnoslo, con optimismo, con profundidad y sabiduría. A lo largo de su obra científica y prelegislativa, puede observarse la profunda preocupación de servir a un nuevo Derecho sobre la creatividad intelectual, a la que consideraba “una de las mayores riquezas explotables, a nivel universal”. A él se debe el permanente esfuerzo aglutinador en torno a los valores científicos que justificaron tantos esfuerzos unitarios. Por otra parte, a él se debe, un permanente esfuerzo para insertar a las nuevas generaciones de estudiosos en el tema.
Es la inteligencia, sin duda uno de los rasgos que destacan a este jurista para captar lo esencial y actuar en consecuencia, para elegir la idea justa y la palabra exacta, lo cual aflora en su obra científica. Además de inteligencia, destaca en Mariano Uzcátegui la disposición de enseñar, la decisión permanente de trasmitir conocimientos y métodos, para que quien los reciba pueda vislumbrar los horizontes en pos de otros nuevos conocimientos y saberes.
Las aportaciones de Mariano Uzcátegui en la investigación jurídica son relevantes, otro de los frutos de su cualidad de maestro extraordinario.
Mariano Uzcátegui Urdaneta fue, fundamental y radicalmente, un profesor universitario, que cultivó una concepción filosófica trialista, esto es, un enfoque que combinaba la preocupación por las normas, por la realidad y por los valores. Al mismo tiempo, al enfrentarse a la contraposición, a veces radical, entre iusnaturalismo y positivismo, adoptaba una visión humanista del derecho. Como docente dejó indelebles huellas, especialmente, en la Especialización en Propiedad Intelectual de la Universidad de Los Andes, el banco de prueba de la fecundidad de su magisterio. Desde ella pudo experimentar la íntima satisfacción de ver cómo fructificaba su ejemplo en un nutrido grupo discípulos, que hoy se ocupan con gran seriedad y extraordinaria competencia a la Universidad venezolana y a centros de educación superior en el ámbito internacional. Es ésta una importante contribución de Mariano Uzcátegui Urdaneta a la renovación de la Universidad de nuestros tiempos, Y más que eso, el premio de su gran pasión por la enseñanza y su recto entendimiento de la propia vida con una proyección de afectos, saberes y experiencias. Un premio que, en fecunda continuidad, se incrementa con la obra de sus discípulos, con quienes compartía ilusiones y esfuerzos.
En esa labor de formar científicos y docentes, Mariano Uzcátegui hizo gala, además, de la virtud esencial en quien aspira al título de maestro: la del respeto a la individualidad del discípulo y a sus propias particularidades. Los profesores de Propiedad Intelectual por él formados son muy distintos en aptitudes y en métodos, en los temas que respectivamente eligieron como objeto de investigación y en la forma como se aproximan a ellos hasta conocer el núcleo más íntimo de las instituciones jurídicas. De esta forma, potencializando el legado recibido en las diferentes facetas que configuran la personalidad de quien supo ganarles para siempre en la apasionante aventura universitaria.
Como investigador, especialmente formado para el ejercicio de la función hermenéutica, nunca desdeñaba el empleo de la lógica y del lenguaje formal, tratando de lograr la mayor claridad posible en sus escritos, siempre pensados para su uso en la cátedra. También participa en la fundación de centros y grupos de investigación, en la promoción de iniciativas culturales, científicas y de divulgación.
Su interés por el conjunto heterogéneo de materias que configuran los Derechos Intelectuales esta presente en sus conocidas monografías sobre la invención y patente de invención, la propiedad industrial, el modelo industrial y su protección legal en Venezuela, las patentes de invención y marcas comerciales, la obtención de los Derechos Intelectuales, en los que se le considera una autoridad. Materias estas que fueron contribuciones relevantes para el estudio, la interpretación de los problemas suscitados por muchas situaciones, constituyendo reflexiones siempre lúcidas sobre las instituciones y en el progreso de la propiedad intelectual.
Al lado de los títulos de docente extraordinario, investigador y de abogado que ostenta Mariano Uzcátegui, destaca su faceta prelegislativa, con su participación en la elaboración del proyecto de Ley de Propiedad Industrial de 1955. La Ley de 1955 constituye un avance importante en la regulación normativa del derecho intelectual venezolano. Esa Ley sentó las bases que sirvieron para regular y proteger el flujo más grande de inversiones extranjeras y nacionales que se han dirigido hacia las marcas y hacia las patentes, creando un marco de seguridad jurídica y de estabilidad donde antes existía una gran indefinición. Sin embargo, él estaba perfectamente consciente de que el texto legal debía sufrir un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias económicas, políticas y sociales del país y del mundo y a la evolución que el derecho de los bienes intelectuales había sostenido. En este sentido afirmaba que para ello había que estructurar las instituciones jurídicas defensivas de la creatividad y del trabajo intelectual, como actividad económica productiva.
Al final de sus días, regresó a Mérida donde da rienda suelta a su preocupación principal, el estudio, y a su ambición más importante, la de ser un hombre útil.
Nuestro inolvidable Maestro partió satisfecho por haber cumplido como hombre con Dios y con el prójimo, y como intelectual, con sus ideales, con la ciencia y con la justicia. Por ello, segura estoy que este Premio “Mariano Uzcátegui Urdaneta” al mejor Trabajo Científico en Propiedad Industrial es la muestra de admiración y afecto por quién nos dio tanto, en enseñanzas, en ejemplos y en signos de sabiduría y de paz.
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