Propiedad intelectual y reconstrucción de Venezuela sin empezar de cero
El conocimiento que ya existe también puede ayudar a reconstruir
Por: ©️ Astrid Uzcátegui Angulo - Julio 20, 2026
En estos momentos, numerosos ingenieros, arquitectos, urbanistas, especialistas en suelos, técnicos y profesores universitarios se encuentran evaluando edificios, viviendas, escuelas, hospitales y otras estructuras afectadas por el doble terremoto sufrido por Venezuela.[1]
Algunos deben determinar si una edificación puede continuar ocupada. Otros tendrán que decidir si es posible reforzarla, si debe ser demolida o si puede recuperarse parcialmente. Muy pronto será necesario pensar también cómo reconstruir viviendas para quienes lo perdieron todo, cómo rehabilitar comunidades enteras y cómo evitar que la urgencia conduzca a repetir las mismas condiciones de vulnerabilidad.
A ellos se dirige especialmente esta reflexión. Asimismo, se dirige a quienes trabajamos en propiedad intelectual y conocemos las posibilidades que ofrecen las patentes, las bases de datos tecnológicas, las licencias y los procesos de transferencia de conocimiento. La reconstrucción de Venezuela no tiene que comenzar desde cero.
En este contexto, la vigilancia tecnológica para una vivienda segura puede conectar las necesidades identificadas por ingenieros y arquitectos con soluciones técnicas ya desarrolladas y documentadas en distintas fuentes de conocimiento.
Este artículo desarrolla el primero de los cuatro campos identificados en el análisis general sobre el papel de la propiedad intelectual en la reconstrucción de Venezuela: la infraestructura y la vivienda sismorresistente. Las próximas entregas abordarán el agua, el saneamiento y la higiene; la gestión de escombros y materiales para la reconstrucción; y las soluciones destinadas a la niñez, las escuelas y los dispositivos de apoyo y rehabilitación.
Fuentes de conocimiento para no comenzar nuevamente
En el mundo existen tecnologías, métodos constructivos, materiales, sistemas de refuerzo, modelos de vivienda, procedimientos de inspección y soluciones de estabilización desarrollados durante décadas para responder a terremotos y otros desastres. La recuperación posterior a una catástrofe ofrece, además, la oportunidad de reconstruir de modo que los mismos peligros no vuelvan a producir las mismas consecuencias: mediante una mejor planificación del uso del suelo, la aplicación efectiva de normas de construcción y la incorporación de medidas de prevención y preparación.[2]
Parte de ese conocimiento se encuentra en publicaciones científicas, normas técnicas, proyectos universitarios, evaluaciones posteriores a desastres y experiencias de reconstrucción. Otra parte está contenida en millones de documentos de patente disponibles públicamente en bases de datos nacionales, regionales e internacionales. La información de patentes comprende datos técnicos, jurídicos y comerciales contenidos tanto en solicitudes publicadas como en patentes concedidas.[3]
La pregunta no es, por tanto, cómo inventar nuevamente todo lo que necesitamos. La pregunta es cómo localizar, analizar, seleccionar y adaptar el conocimiento que ya existe para responder a las condiciones reales de Venezuela.
1. Una reconstrucción que reconozca la experiencia de quienes ya están trabajando
Este artículo no pretende explicarles a los ingenieros o arquitectos cómo deben construir ni sustituir el conocimiento de quienes se han formado para evaluar estructuras y diseñar edificaciones seguras. Su propósito es otro.
Busca mostrarles que, junto con las normas técnicas, los conocimientos universitarios y la experiencia profesional, existe una fuente adicional de información que puede serles útil: la documentación tecnológica generada por el sistema de propiedad intelectual.
Sin embargo, los expertos en patentes tampoco pueden trabajar solos. Podemos localizar tecnologías, reconstruir familias de patentes, identificar solicitantes y titulares, analizar preliminarmente su situación jurídica y determinar si existen soluciones que podrían utilizarse sin infringir patentes vigentes en Venezuela o que se encuentran disponibles mediante licencia. Pero corresponde a los profesionales de la ingeniería, la arquitectura, la geología, los materiales y la planificación territorial valorar si esas soluciones son técnicamente adecuadas.
Por consiguiente, la reconstrucción necesita que ambos mundos se encuentren. De un lado, quienes saben buscar e interpretar información tecnológica y jurídica. Del otro, quienes conocen el comportamiento de las estructuras, los materiales, el suelo, el clima, la realidad de las comunidades y las condiciones económicas del país.
La vigilancia tecnológica solo será útil si responde a preguntas formuladas por quienes están trabajando directamente sobre el terreno.
2. No se trata de inventar otra vez lo que ya ha sido desarrollado
Durante años, Venezuela ha experimentado dificultades para sostener procesos continuos de actualización científica, tecnológica y profesional. La emigración de una parte significativa de su comunidad investigadora ha reducido capacidades acumuladas y ha ampliado una brecha que hoy se hace especialmente visible.[4]
Reconocer esa realidad no significa desconocer la capacidad de los profesionales venezolanos. Por el contrario, significa ofrecerles mejores herramientas.
En efecto, en Venezuela existen ingenieros, arquitectos, investigadores y técnicos con una sólida formación y un profundo conocimiento de las condiciones nacionales. Muchos de ellos están participando voluntariamente en la inspección de las zonas afectadas y aportando su experiencia en circunstancias extraordinariamente difíciles.
Lo que necesitan no es que se les diga que comiencen de nuevo. Necesitan acceso organizado a información actualizada que les permita conocer qué se ha desarrollado en otros lugares, qué soluciones han funcionado, cuáles han fracasado, qué tecnologías pueden adaptarse y qué conocimientos podrían transferirse al país. La propiedad intelectual puede contribuir precisamente allí.
3. Las patentes no son solamente derechos: también contienen conocimiento
Documentos que informan, exista o no un derecho vigente
Habitualmente se piensa en una patente como un derecho territorial que permite a su titular impedir determinados actos de explotación de una invención sin autorización. Esa es una parte esencial del sistema, pero no es la única.
Las bases de datos contienen solicitudes publicadas, patentes concedidas y, según la jurisdicción, modelos de utilidad y otros documentos relacionados. Una solicitud puede haber sido abandonada, denegada o retirada y conservar, sin embargo, un importante valor informativo. Por ello, no todo documento localizado representa una patente concedida ni un derecho actualmente exigible.
El documento publicado puede contener antecedentes técnicos, una explicación del problema que se intenta resolver, dibujos, materiales, componentes, procedimientos, ejemplos y reivindicaciones que delimitan la protección solicitada o concedida. Por esa combinación de información técnica, jurídica y empresarial, los documentos de patente constituyen una fuente privilegiada para conocer desarrollos tecnológicos y observar su evolución.[5]
En concreto, en ellos pueden localizarse soluciones relacionadas con:
- aislamiento y disipación sísmica;
- refuerzo de columnas, vigas, muros y conexiones;
- recuperación de estructuras de hormigón, acero, madera o mampostería;
- sistemas prefabricados y modulares;
- viviendas de rápida instalación;
- sensores para detectar daños estructurales;
- sistemas de monitorización de edificaciones;
- inspección de grietas y deformaciones;
- estabilización de terrenos y laderas;
- drenajes y control de movimientos del suelo;
- materiales ligeros o de mejor comportamiento sísmico;
- sistemas constructivos de bajo costo;
- refugios temporales y edificaciones desmontables.
El valor técnico y los límites de la divulgación
Ahora bien, no todos esos documentos ofrecerán una solución directamente aplicable. Algunos describirán tecnologías demasiado costosas, complejas o incompatibles con las condiciones venezolanas. No obstante, una búsqueda bien diseñada puede revelar familias completas de soluciones y permitir comparar opciones que de otro modo permanecerían dispersas o desconocidas.
Al mismo tiempo, es necesario comprender sus límites. El documento de patente puede revelar la arquitectura técnica de una solución, pero no necesariamente contiene todo el saber práctico requerido para fabricarla, instalarla y mantenerla. Su implementación puede exigir ensayos, parámetros adicionales, experiencia acumulada, asistencia técnica o know-how que no aparece en la publicación. La transferencia de tecnología no debe confundirse, por ello, con la simple descarga de un documento.
4. El punto de partida deben ser las necesidades concretas del país
La vigilancia tecnológica no debe comenzar escribiendo palabras al azar en una base de datos. Debe comenzar con una necesidad claramente formulada.
Por ejemplo:
- ¿Cómo reforzar viviendas de mampostería construidas sin suficientes elementos estructurales?
- ¿Qué alternativas existen para rehabilitar columnas dañadas?
- ¿Qué sistemas permiten evaluar rápidamente la estabilidad y documentar el estado de una edificación?
- ¿Qué materiales pueden fabricarse o conseguirse en Venezuela?
- ¿Qué soluciones requieren maquinaria o componentes que el país no posee?
- ¿Qué sistemas modulares pueden adaptarse al clima, al suelo y a la composición de las familias afectadas?
- ¿Qué tecnologías permiten reconstruir con seguridad sin elevar los costos hasta hacerlas inaccesibles?
Estas preguntas no deben ser formuladas exclusivamente por abogados o examinadores de patentes. Deben surgir del diálogo con ingenieros, arquitectos, constructores, universidades, colegios profesionales, especialistas en gestión de riesgos y comunidades afectadas.
En este sentido, un instrumento sencillo podría ayudar a recoger esa demanda tecnológica: una ficha que identifique el problema observado, el tipo y uso de la edificación, los materiales, la modalidad del daño, las condiciones del suelo, la solución actualmente utilizada, la principal limitación y el resultado que se necesita obtener. El especialista en información tecnológica podría entonces traducir el problema práctico a conceptos técnicos, sinónimos y clasificaciones útiles para la búsqueda.
Solo de esa manera la vigilancia responderá a problemas reales.
5. Buscar no es escribir una palabra: es construir una estrategia
Palabras, clasificaciones y búsquedas en varios idiomas
Una búsqueda rigurosa combina palabras clave y sinónimos con la Clasificación Internacional de Patentes y, cuando resulte pertinente, con otras clasificaciones especializadas. También puede explorar solicitantes, titulares, inventores, documentos citados y citantes, familias de patentes y literatura no patente. La Clasificación Internacional de Patentes organiza la tecnología mediante un sistema jerárquico independiente del idioma y permite recuperar documentos que utilizan expresiones distintas para describir soluciones semejantes.[6]
La terminología de la construcción cambia entre países, sectores profesionales e idiomas. Una consulta puramente literal puede dejar fuera resultados importantes. Por eso es necesario combinar expresiones en español, inglés y otros idiomas relevantes, estudiar documentos iniciales y refinar iterativamente la estrategia.
Las familias de patentes y la verificación de los resultados
Además, la búsqueda no termina al localizar una publicación. Una misma invención puede haber sido presentada en diferentes jurisdicciones. Esas solicitudes, vinculadas mediante prioridades comunes, forman una familia de patentes. Examinar la familia permite evitar duplicaciones y conocer dónde se buscó protección para una misma solución o para variantes relacionadas.[7]
Por otra parte, las bases tienen limitaciones. La información no es instantánea; los datos bibliográficos y jurídicos pueden presentar demoras, errores o diferencias de cobertura; las traducciones automáticas pueden alterar el significado de una expresión técnica; y no todas las innovaciones se patentan. Por tanto, la información sobre titulares, cesiones y situación jurídica debe verificarse en los registros oficiales correspondientes antes de adoptar decisiones.
6. Búsqueda tecnológica, vigilancia, panorama de patentes y libertad de operación
No todas las actividades basadas en información de patentes responden a la misma pregunta.
Una búsqueda tecnológica permite conocer soluciones publicadas sobre un problema. La vigilancia tecnológica observa periódicamente la aparición y evolución de tecnologías, actores y líneas de desarrollo. Un panorama o paisaje de patentes ofrece una visión de la actividad de patentamiento y sus tendencias en un campo técnico, con una delimitación geográfica y temporal y en función de preguntas prácticas o de política pública.[8]
En cambio, la libertad de operación cumple una función distinta. Se analiza cuando existe una solución suficientemente concreta que se pretende fabricar, importar, utilizar o comercializar en un territorio y momento determinados. Su finalidad es valorar si esos actos pueden quedar comprendidos en derechos vigentes de terceros.[9]
Por ello, una búsqueda temática o un panorama de patentes no equivalen a una opinión de libertad de operación. Esta última exige identificar los componentes relevantes de la solución, estudiar las reivindicaciones potencialmente aplicables, examinar su situación jurídica y compararlas con la actividad que se pretende realizar. La libertad de operación no se determina por la semejanza general entre dos tecnologías.
En consecuencia, esta diferencia importa especialmente en la reconstrucción. En una primera fase se pueden identificar alternativas y tendencias. Solo cuando una opción haya superado los filtros técnicos y de implementación tendrá sentido realizar el análisis jurídico detallado necesario para decidir su fabricación, importación o uso.
7. Cinco campos iniciales para una vigilancia orientada a la reconstrucción
7.1. Evaluación de edificaciones afectadas
Después de un terremoto, una de las primeras necesidades es distinguir entre edificaciones habitables, recuperables, temporalmente restringidas o definitivamente inseguras.
Por supuesto, esta evaluación debe ser realizada por profesionales competentes mediante procedimientos adecuados. Las metodologías oficiales de evaluación posterior a desastres insisten en la necesidad de organizar recursos, recopilar información sobre los edificios y aplicar criterios uniformes que permitan determinar su seguridad y utilización.[10]
Existen tecnologías que pueden apoyar ese trabajo:
- sensores estructurales;
- sistemas de registro digital;
- aplicaciones para documentar daños;
- herramientas de detección de fisuras;
- equipos de medición;
- sistemas de monitorización remota;
- modelos de comparación de deformaciones;
- plataformas para organizar y dar seguimiento a las inspecciones.
La tecnología no sustituye el criterio profesional. Puede, sin embargo, ayudar a que las evaluaciones sean más rápidas, consistentes, documentadas y verificables.
7.2. Refuerzo y recuperación de estructuras existentes
No toda edificación dañada debe ser demolida. Algunas estructuras pueden reforzarse mediante procedimientos como encamisados, elementos metálicos, fibras compuestas, incorporación de muros, mejora de conexiones o sistemas de aislamiento y disipación.
La vigilancia tecnológica puede ayudar a identificar alternativas y comparar materiales requeridos, complejidad de ejecución, necesidad de personal especializado, disponibilidad de componentes, tiempos de instalación, mantenimiento posterior y posibilidad de fabricación nacional. Las orientaciones técnicas más recientes sobre reparación y reacondicionamiento posteriores a terremotos confirman que las decisiones deben partir de la evaluación del daño y vincular las intervenciones con objetivos de desempeño y requisitos técnicos definidos.[11]
La decisión final deberá basarse siempre en el diagnóstico particular de cada estructura y en las normas aplicables.
7.3. Vivienda nueva sismorresistente
La necesidad de construir rápidamente no debe convertirse en una justificación para construir mal. Venezuela atraviesa una situación económica extremadamente difícil. Las familias necesitan soluciones posibles, no modelos que solo puedan ejecutarse con presupuestos inexistentes.
No obstante, la escasez de recursos tampoco puede justificar viviendas inseguras, materiales deficientes o ausencia de supervisión. Por ello, la búsqueda debe orientarse hacia soluciones técnicamente seguras, económicamente razonables y compatibles con la capacidad productiva del país.
Es necesario conocer tecnologías que permitan utilizar materiales disponibles localmente, reducir el peso de las estructuras, mejorar las conexiones, facilitar reparaciones, capacitar a trabajadores locales, construir por etapas sin comprometer la seguridad y adaptar los diseños a distintas composiciones familiares.
Hacer las cosas bien no siempre significa utilizar la tecnología más sofisticada. Significa elegir la solución adecuada, comprobarla y ejecutarla correctamente.
7.4. Construcciones modulares, prefabricadas y temporales
Las estructuras modulares pueden servir para atender necesidades urgentes de vivienda, educación, salud o servicios comunitarios. Pero una construcción rápida no debe confundirse con una construcción improvisada.
En consecuencia, antes de seleccionar una solución modular es necesario evaluar su comportamiento sísmico, estabilidad, resistencia al clima, ventilación y habitabilidad, durabilidad, facilidad de transporte, disponibilidad de repuestos, posibilidad de reparación local, adaptación cultural y familiar, y costo completo de instalación y mantenimiento.
Una solución diseñada para otro país puede ser técnicamente interesante y, aun así, resultar inadecuada para Venezuela. La tarea consiste en adaptar, no simplemente copiar.
7.5. Suelos, laderas y localización de las viviendas
Una vivienda segura no depende únicamente de sus paredes, columnas y techo. También depende del lugar donde se construye.
La estabilidad de los suelos, los drenajes, las pendientes, los deslizamientos, la licuefacción y otras condiciones geológicas deben integrarse en cualquier estrategia de reconstrucción. Existen tecnologías para monitorizar movimientos del terreno, estabilizar laderas, mejorar drenajes, reforzar taludes, detectar desplazamientos, estudiar deformaciones, controlar filtraciones y utilizar sistemas de alerta.
Reconstruir mejor también puede significar decidir no reconstruir en un área altamente vulnerable. La planificación del uso del suelo es, junto con el cumplimiento de las normas de construcción, uno de los instrumentos capaces de impedir que un peligro futuro produzca nuevamente los mismos daños.[12]
8. Encontrar una tecnología no significa que pueda usarse inmediatamente
El carácter territorial de las patentes
El acceso público a un documento de patente no equivale a una autorización de uso. Antes de fabricar, importar o implementar una solución debe estudiarse si existen derechos que puedan resultar aplicables en Venezuela.
Es necesario determinar, entre otros aspectos:
- si existen solicitudes o patentes relacionadas en Venezuela;
- si fueron concedidas y continúan vigentes;
- si vencieron, fueron abandonadas, anuladas o se extinguieron;
- qué reivindicaciones resultan relevantes;
- si existen mejoras posteriores todavía protegidas;
- qué miembros integran la familia de patentes;
- si la solución depende de componentes protegidos por otros derechos;
- quién es el titular actual y si existen licencias conocidas;
- si existe una alternativa técnicamente equivalente que pueda explotarse sin infringir patentes vigentes en el país.
Dominio público, componentes y derechos concurrentes
En efecto, una invención puede estar protegida en un país y no estarlo en Venezuela, dado el carácter territorial de las patentes. También puede suceder que la patente sobre una solución principal haya vencido, pero que ciertas mejoras, piezas o procedimientos complementarios continúen protegidos.
Por ello, resulta más preciso hablar de invenciones no cubiertas por patentes exigibles en Venezuela que afirmar, sin más, que toda una “tecnología” se encuentra en el dominio público. Una solución compleja puede involucrar múltiples derechos. La OMPI recomienda investigar las patentes potencialmente exigibles y analizar sus reivindicaciones y situación jurídica antes de concluir que una invención puede utilizarse libremente.[13]
Asimismo, la ausencia de una patente vigente tampoco excluye derechos sobre programas informáticos, diseños, manuales, bases de datos, marcas o documentación técnica, ni elimina posibles obligaciones regulatorias. Cuando las soluciones incorporen sensores conectados, plataformas digitales o inteligencia artificial, también deberán examinarse licencias de software, protección de datos, ciberseguridad y condiciones de acceso a la información.
9. Que una invención pueda utilizarse no significa que sea segura
La disponibilidad jurídica es solo una parte del análisis. Una invención puede no estar cubierta por una patente vigente en Venezuela y, sin embargo, resultar inadecuada para las condiciones nacionales.
Del mismo modo, que una invención haya sido patentada no significa que una autoridad haya certificado su seguridad estructural ni que pueda aplicarse sin pruebas adicionales. Toda solución debe evaluarse a la luz de las normas sismorresistentes aplicables, las características del suelo, los materiales disponibles, la calidad de fabricación, el clima, la capacitación de los trabajadores, la posibilidad de inspección, las condiciones de mantenimiento y la realidad económica y social de las familias.
En Venezuela, este examen debe partir de la Norma Venezolana COVENIN 1756-1:2019, «Construcciones sismorresistentes. Parte 1: Requisitos», y completarse con las demás normas aplicables al material, al sistema estructural y al tipo de intervención proyectada.[14]
Además, importa la calidad de la evidencia. No es lo mismo una propuesta descrita únicamente en una patente que un sistema validado en laboratorio, ensayado conforme a normas, aplicado en edificios reales y evaluado después de un terremoto. El análisis debería registrar su grado de madurez, las pruebas disponibles, los fallos documentados, las certificaciones, la escalabilidad, la mantenibilidad y la dependencia de proveedores.
La patente puede mostrar cómo fue concebida una solución. La ingeniería debe determinar si esa solución puede proteger vidas en Venezuela.
10. Adaptar el conocimiento a la realidad venezolana
Adaptar no es copiar ni simplificar sin evaluación
La mejor tecnología no será necesariamente la más nueva, la más costosa ni la que provenga del país más avanzado. Será aquella que pueda resolver un problema concreto de manera segura, sostenible y económicamente viable.
La adaptación puede exigir sustituir materiales, rediseñar dimensiones, ajustar procesos, incorporar conocimientos constructivos locales, capacitar personal, realizar pruebas, crear prototipos y establecer mecanismos de supervisión.
Sin embargo, adaptar no significa eliminar arbitrariamente elementos de una solución hasta hacerla más barata. Cada modificación debe ser evaluada porque puede alterar el comportamiento del conjunto, afectar el cumplimiento de normas o introducir nuevos riesgos.
Transferir conocimiento y conservar capacidades en el país
Por otra parte, la transferencia tecnológica tampoco consiste únicamente en comprar un producto terminado. Puede implicar acuerdos de licencia, cooperación con universidades, asistencia técnica, capacitación, desarrollo conjunto, fabricación local o adaptación de una invención que pueda explotarse en Venezuela. La transferencia de conocimiento y tecnología es un proceso colaborativo mediante el cual los resultados científicos, el conocimiento y la propiedad intelectual pasan de sus creadores a usuarios públicos o privados capaces de convertirlos en productos y servicios.[15]
El conocimiento debe llegar al país, pero también debe poder permanecer en él. Por ello, los acuerdos de cooperación deben definir el conocimiento previo que aporta cada parte, la titularidad de los resultados, los derechos de uso, la confidencialidad, las posibilidades de publicación, la asistencia técnica y las condiciones para la fabricación nacional.
Además, la adaptación realizada por universidades, empresas y profesionales venezolanos puede generar nuevas invenciones, diseños, programas informáticos, manuales, bases de datos y know-how. La propiedad intelectual también debe utilizarse para gestionar esos resultados de acuerdo con el interés público y evitar que el país vuelva a depender enteramente de capacidades externas.
11. Tres filtros antes de seleccionar una solución
Para ordenar la toma de decisiones, cada alternativa debería superar al menos tres filtros sucesivos.
- El primer filtro es tecnológico: ¿la solución responde al problema identificado y existe evidencia suficiente de que funciona?
- En segundo lugar, el filtro jurídico: ¿puede fabricarse, importarse o utilizarse en Venezuela sin infringir derechos vigentes o debe negociarse una licencia?
- Finalmente, el filtro de implementación: ¿puede producirse, instalarse, mantenerse, supervisarse y financiarse en las condiciones nacionales?
La aprobación en un filtro no sustituye a los otros. Una solución técnicamente excelente puede ser inviable por sus costos o por la dependencia de repuestos. Una alternativa jurídicamente disponible puede carecer de validación. Una tecnología asequible puede ser insegura si no existe capacidad para ejecutarla o controlarla correctamente.
12. La economía no puede ser una excusa para reconstruir la vulnerabilidad
Venezuela no dispone de recursos ilimitados. Esa realidad debe formar parte de cualquier análisis serio. Las soluciones propuestas deben considerar los costos, la disponibilidad de materiales, las capacidades productivas, la situación de las familias y las limitaciones de las instituciones.
Sin embargo, existe una diferencia entre construir económicamente y construir de manera insegura. Una vivienda de menor costo puede ser digna, funcional y sismorresistente cuando ha sido correctamente diseñada, ejecutada y supervisada.
Por el contrario, una vivienda aparentemente económica puede resultar mucho más costosa si falla, debe repararse constantemente o vuelve a poner en riesgo la vida de sus ocupantes. Reconstruir con mayor resiliencia puede requerir una inversión inicial adicional, pero reduce pérdidas futuras y evita restablecer las mismas condiciones de exposición.[16]
La reconstrucción debe buscar soluciones posibles, no soluciones precarias disfrazadas de urgencia.
13. Un programa de vigilancia tecnológica para una vivienda segura
Del boletín aislado a un programa continuo
Un primer resultado concreto podría ser la creación de un programa de vigilancia tecnológica dedicado a infraestructura y vivienda sismorresistente. El boletín sería uno de sus productos, no una publicación aislada.
El programa debería comenzar con necesidades formuladas por profesionales venezolanos y actualizarse periódicamente. No se limitaría a presentar números de patentes. Cada ficha podría contener:
- el problema técnico identificado y el entorno de aplicación;
- una explicación comprensible de la solución;
- las alternativas disponibles y la evidencia que las respalda;
- la familia de patentes y los documentos relevantes;
- solicitantes, titulares, inventores y jurisdicciones de protección;
- la situación jurídica preliminar en Venezuela;
- otros derechos o licencias potencialmente involucrados;
- el grado de madurez y los ensayos disponibles;
- la compatibilidad con normas técnicas;
- los materiales, equipos y capacidades requeridos;
- la posibilidad de fabricación, adaptación y mantenimiento nacional;
- los costos de instalación y ciclo de vida;
- los riesgos, limitaciones y advertencias técnicas;
- las instituciones o titulares con los cuales explorar cooperación.
Trazabilidad y actualización de la información
Además, la ficha debe permitir verificar cómo se obtuvo el resultado. Debe registrar la fecha de corte, las bases consultadas, las palabras y clasificaciones utilizadas, los criterios de inclusión y exclusión, la fuente del estado jurídico y el nivel de revisión técnica y jurídica. Esa trazabilidad facilita actualizar la información y evita que una apreciación preliminar se presente como una conclusión definitiva.
La vigilancia debe ser continua porque aparecen nuevos documentos, cambian los titulares y los estados jurídicos, vencen patentes, se publican resultados de ensayos y evolucionan las normas. Los sistemas de alerta constituyen precisamente una modalidad de seguimiento periódico dentro del aprovechamiento estratégico de la información de patentes.[17]
14. Una red institucional, no una tarea aislada
El SAPI podría desempeñar una función central en el componente de información de patentes y análisis jurídico, dentro de una red integrada por universidades, organismos responsables de vivienda e infraestructura, colegios profesionales, centros de investigación, especialistas en gestión de riesgos y representantes de las comunidades afectadas.
Los profesionales de la propiedad intelectual sabrían dónde y cómo buscar. Los profesionales técnicos sabrían qué preguntas formular, cómo evaluar la evidencia y qué soluciones merecen pruebas adicionales. Las instituciones públicas deberían crear las condiciones para que ese conocimiento se convierta en una herramienta accesible para la reconstrucción.
La experiencia internacional de los Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación demuestra que las oficinas de propiedad intelectual, universidades y centros de investigación pueden articular servicios de acceso a bases de patentes y literatura científica, formación en búsqueda, búsquedas especializadas y orientación sobre transferencia y gestión de la propiedad intelectual.[18]
De este modo, una estructura semejante permitiría no solo responder a la emergencia, sino reconstruir capacidades nacionales de información, análisis y transferencia tecnológica.
15. Reconstruir mejor es una responsabilidad colectiva
Quienes hoy inspeccionan edificios, recorren comunidades y emiten informes de habitabilidad están realizando una labor indispensable. Quienes mañana deban proyectar y construir nuevas viviendas tendrán sobre sus hombros una responsabilidad igualmente grande.
Y quienes trabajamos con propiedad intelectual debemos preguntarnos qué conocimiento podemos localizar, organizar y poner a disposición de ellos.
La propiedad intelectual no reemplaza la ingeniería. Las patentes no sustituyen las normas técnicas. Una base de datos no decide dónde construir.
No obstante, el conocimiento tecnológico, correctamente buscado, interpretado, contrastado y adaptado, puede evitar que se pierda tiempo intentando resolver nuevamente problemas para los cuales ya existen experiencias y soluciones.
Venezuela no tiene que comenzar desde cero. Tiene profesionales capaces, experiencia acumulada y necesidades claramente identificables. También tiene la posibilidad de acceder al conocimiento desarrollado en otros lugares, examinarlo críticamente y adaptarlo a sus propias condiciones.
La reconstrucción deberá ser económica, pero no improvisada. Deberá ser rápida, pero no irreflexiva. Deberá aprovechar el conocimiento disponible, sin copiar ciegamente.
Y deberá tener un objetivo que esté por encima de cualquier tecnología, patente o institución: que las viviendas reconstruidas protejan efectivamente la vida, la dignidad y el futuro de las personas que volverán a habitarlas.
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[1]SismoAyuda VE, “Evaluación estructural post-sismo”, consultado el 20 de julio de 2026, https://www.sismoayudave.com/.
[2] Global Facility for Disaster Reduction and Recovery, Building Back Better: Achieving Resilience through Stronger, Faster, and More Inclusive Post-Disaster Reconstruction (Washington, D. C.: World Bank, 2018), 18–20, https://documents1.worldbank.org/curated/en/420321528985115831/pdf/127215-REVISED-BuildingBackBetter-Web-July18Update.pdf.
[3] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, “Patent and Technology Information,” consultado el 20 de julio de 2026, https://www.wipo.int/en/web/patents/patent-information.
[4]Elieth Diez et al., Venezuelan Research Community Migration: Impacts and Public Policy Implications (Washington, D. C.: Banco Interamericano de Desarrollo, 2020), 1–2, https://doi.org/10.18235/0002776.
[5] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Guide to Using Patent Information (Ginebra: OMPI, 2022), https://www.wipo.int/publications/en/details.jsp?id=4615.
[6] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Guide to the International Patent Classification (2025) (Ginebra: OMPI, 2025), https://tind.wipo.int/record/58472.
[7] European Patent Office, “Patent Families,” consultado el 20 de julio de 2026, https://www.epo.org/en/searching-for-patents/helpful-resources/first-time-here/patent-families.
[8] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Guidelines for Preparing Patent Landscape Reports (Ginebra: OMPI, 2015), 15–17, https://www.wipo.int/edocs/pubdocs/en/wipo_pub_946.pdf.
[9] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Using Inventions in the Public Domain: A Guide for Inventors and Entrepreneurs (Ginebra: OMPI, 2020), módulo III, https://www.wipo.int/edocs/pubdocs/en/wipo_pub_1063.pdf.
[10] Federal Emergency Management Agency, Post-disaster Building Safety Evaluation Guidance, FEMA P-2055 (Washington, D. C.: FEMA, 2019), 2-1–2-15, https://www.fema.gov/sites/default/files/2020-07/fema_p-2055_post-disaster_buildingsafety_evaluation_2019.pdf.
[11] Federal Emergency Management Agency, Guidelines for Post-Earthquake Repair and Retrofit of Buildings, FEMA P-2355 (Washington, D. C.: FEMA, 2025), 3-1–3-12, https://www.fema.gov/sites/default/files/documents/fema_rsl_guidelines-for-post-earthquake-repair-and-retrofit-of-buildings-p2355_042025.pdf.
[12] Global Facility for Disaster Reduction and Recovery, Building Back Better, 19–20.
[13] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Identifying Inventions in the Public Domain: A Guide for Inventors and Entrepreneurs (Ginebra: OMPI, 2020), módulos I, III y IV, https://www.wipo.int/edocs/pubdocs/en/wipo_pub_1062.pdf.
[14] Servicio Desconcentrado de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos (SENCAMER), “Construcciones sismorresistentes: Parte 1. Requisitos. COVENIN 1756-1:2019”, Catálogo del Centro de Documentación e Información, consultado el 20 de julio de 2026, https://sigbs.sencamer.gob.ve/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=54.
[15] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, “Knowledge and Technology Transfer,” consultado el 20 de julio de 2026, https://www.wipo.int/en/web/technology-transfer.
[16] Global Facility for Disaster Reduction and Recovery, Building Back Better, 22–25.
[17] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Guidelines for Preparing Patent Landscape Reports, 18–19.
[18] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, “Technology and Innovation Support Centers,” consultado el 20 de julio de 2026, https://www.wipo.int/en/web/tisc.
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