
Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2020
Protagonismo de las marcas de certificación y las indicaciones geográficas en la transición hacia un futuro verde
Por Astrid Uzcátegui – Abril 26, 2020
Hoy, 26 de abril, día en que se rememora el día internacional de la Propiedad Intelectual, he querido participar en esta celebración con la publicación de esta entrada en mi blog. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), eligió como campaña para la conmemoración en el año
2020 a “la innovación y los derechos de propiedad intelectual”. Frente al problema climático del mundo, la OMPI como organismo internacional de Naciones Unidas, ha querido a través de esta campaña mostrar su compromiso frente al esfuerzo que la sociedad reclama para dar forma a un futuro verde, a un futuro más que amigable, en armonía con el medio ambiente. Una campaña para redoblar los esfuerzos en el establecimiento de estructuras nacionales de innovación sólidas, que permitan el acceso a sistemas efectivos de propiedad intelectual (PI), que apoyen el desarrollo y el despliegue de las tecnologías, de los productos y de los servicios necesarios para la transición hacia un futuro verde.
Tal y como lo señala la OMPI, la transición a un futuro bajo en emisiones de carbono es, sin duda, un esfuerzo complejo y multifacético. Pero, ciertamente, teniendo en cuenta a la sabiduría colectiva, al ingenio y a la creatividad se puede encontrar formas nuevas y mas efectivas para conformar un futuro verde, en el que el sistema de propiedad intelectual permee los pasos en este proceso de transición.
Se ha sostenido que entre los objetivos principales de los derechos de propiedad intelectual se encuentran: 1. fomento de una mayor innovación y creatividad al garantizarles a los inventores y creadores una recompensa justa por su trabajo, con la que puedan ganarse la vida; y 2. proteger la confianza de las marcas. A esto me gustaría agregar, que es hora de reconocer y honrar aquellos otros bienes intangibles protegidos por los derechos intelectuales, que han demostrado que a tales objetivos originarios, por llamarlos de alguna manera, se superponen otros objetivos que abarcan desde la posibilidad de garantizar la eficacia del reconocimiento de determinados derechos fundamentales y de determinados derechos humanos colectivos -derechos humanos de cuarta generación-, hasta la de ofrecer instrumentos o figuras jurídicas que protegen intereses de carácter general que en muchas sociedades o grupos de personas vulnerables no han sido debidamente atendidos por los Estado.
Diferentes derechos protegen diferentes tipos de propiedad intelectual, así como las invenciones respetuosas con el ambiente consiguen protección y divulgación mediante las patentes y los secretos empresariales pudieran cumplir un papel importante en el proyecto de un futuro más verde, también, las marcas de certificación y las indicaciones geográficas ya vienen cumpliendo un papel relevante, con respecto a apoyar programas y proyectos vinculados con el medio ambiente y su sostenibilidad. Asunto sobre el cual poco se conoce y poco se publica, pero que tiene una larga historia y de la cual les presento una mínima representación.
Las Marcas de certificación son un tipo específico de marca registrada, que como consecuencia de la función de certificación que legalmente le es reconocida, entre otras, se le reconocen las seguidamente ventajas:
- Instrumento de mejora constante de valores sociales, ambientales, culturales, de desarrollo regional e industrial, y en general del mercado;
- Estrategia de mercado que satisface las expectativas de los consumidores al poder contar con información cualificada sobre la presencia o no de determinadas características en los productos o servicios;
- Permite una segmentación de los mercados con exigencias de mejora constante de la calidad y de la diversidad de los productos;
- Posibilita el desarrollo de actividad económicamente amigable con el ambiente de forma sostenible y controla, asegurando la implantación de estándares de producción ecológica, de comercialización de productos con empaques ecológicos, reutilizables, o de construcción de viviendas con materiales amigables con el ambiente;
- Contribuye al mantenimiento de actividades agrícolas en áreas desfavorecidas en razón a la posibilidad de segmentación del mercado, la diferenciación y el valor agregado de los productos certificados; y,
- Herramienta con un elevado valor competitivo agregado cuando se trata de artículos o procedimientos vinculados con la salud, la seguridad o el medio ambiente.
Soy de la opinión que mediante el uso de las marcas de certificación se protegen los intereses particulares de fabricantes, comercializadores y clientes intermedios -distribuidores, transformadores, exportadores y comercializadores-, debido a que evita el fraude y la competencia desleal frente a productos o servicios iguales o similares de la competencia. También se protege el interés económico-regional al posibilitar con la certificación de un producto o servicio local, el crecimiento económico local y, consecuentemente, un mejor nivel de vida para la comunidad.
Pero, también, intereses generales de carácter social pueden resultar protegidos mediante una marca de certificación, esto hecho lo pude observar hace un tiempo atrás, al estudiar algunos reglamentos de uso de algunas marcas de certificación registradas. Por ejemplo, en el caso de una marca que certifica la capacidad profesional de determinadas personas que prestan sus servicios en áreas que requieren un alto nivel de preparación en orden a exigencias de mercados a nivel nacional e internacional. O en servicios de profesionales que requieren de especiales conocimientos ambientales, este es el caso de la Marca de Certificación “CaUFC Certified Urban Forester program”.
En este momento, como lo que deseo resaltar son las virtudes que concentran las marcas de certificación, respecto de la protección de intereses generales en el orden ambiental, resulta oportuno señalar que en las últimas 2 décadas, una vez entendida a la protección del ambiente como un valor de interés general, aquellos atributos en bienes y servicios que no generen impacto específico contra el medio ambiente como: los productos ecológicos, los productos sin sustancias tóxicas, los productos ausentes de organismos genéticamente modificados (OGM); o los productos que utilicen material reciclado en el empaque o embalaje, han ido en aumento debido a que son más competitivos en determinados mercados.
Las marcas de certificación –como sistema de certificación por terceras personas fiables y con capacidad-, al asegurar que un producto o servicio es producido o comercializado bajo un concepto de respeto al medio ambiente, abre las puertas para que agricultores y productores ingresen a nuevos mercados nacionales e internacionales, a los que sin tal certificación, el acceso le estaría negado debido a las estrictas regulaciones.
Ejemplos de marcas de certificación amigables con el ambiente o que persigan apoyar programas en pro del cambio climático son muchos, pero, solo haré mención a unos cuantos casos cuya efectividad en materia ambiental esta comprobada. Uno de los casos es la Marca de Certificación BCA GREEN MARK, creada en el 2005 como parte de una iniciativa que pretendía transformar la industria de la construcción en Singapur, hacia un concepto más amistoso con el ambiente, con la intención de promover el mantenimiento de los ambientes construidos y levantar la conciencia ambiental entre arquitectos, diseñadores y constructores respecto de la conceptualización, diseño y construcción de los proyectos que se iniciaran y durante su construcción.
La marca BCA GREEN MARK certifica las condiciones de impacto ambiental y funcionamiento del edificio, sobre la base de eficacia en el uso de energía, agua, su armonía respecto a las construcciones del entorno, la calidad del ambiente interno de la construcción, la protección del medio ambiente y la parte de innovación del proyecto.
Entre los beneficios que se le reconoce a la implantación del sistema de certificación que representa la Marca de Certificación BCA GREEN MARK, se menciona: 1. la diferenciación significativa de las edificaciones en el mercado inmobiliario, con incidencia directamente en el valor de mercado de los inmuebles en alquiler y en venta; 2. la reducción del consumo energético con incidencia directa en la conservación de las cuencas hidrográficas; 3. la reducción del impacto ambiental de los nuevos desarrollos inmobiliarios; 4. la mejora de los ambientes internos de trabajo haciéndolos más sanos y productivos; 5. la formación interdisciplinaria de de profesionales en este tipo de programa a través de la Academia BCA; y 6. propiciar el desarrollo de un sistema de referencia para la construcción de edificios en el que se incorporan las mejores prácticas de diseño y funcionamiento ambiental, internacionalmente aprobadas, que deben ser tomadas en consideración en proyectos de construcción de nuevos edificios o de remodelación.
Actualmente, la Marca de Certificación ha autorizado más de ciento cuarenta (140) empresas que trabajan con construcción sostenible, y a profesionales capacitados egresados de la Academia BCA, para el uso de BCA GREEN MARK en sus proyectos inmobiliarios.
Otro ejemplo es la Marca de Certificación “Blue Flag” (Bandera Azul), propiedad de la Fundación de Educación Ambiental (FEE). Un programa voluntario de certificación ecológica, de carácter internacional, que promueve el desarrollo sostenible de las playas, marinas y puertos deportivos a través de criterios estrictos sobre la calidad del agua, la educación e información ambiental, la gestión ambiental, seguridad y otros servicios.
Interesante e ilustrador es el caso de la Marcas de Certificación “No-Transgénico”, la cual ante la discusión y problemática internacional sobre producto con OGM, ofrece a los consumidores finales información importante sobre la naturaleza e inocuidad de los productos, así como, sobre la transparencia en toda la cadena de producción, desde la semilla debidamente certificada hasta el producto final que se comercializa en los supermercados.
La Marcas de Certificación SELLO AMBIENTAL COLOMBIANO (SAC), forman parte del esquema voluntario de certificación de productos verdes en Colombia, que cumplen con la legislación ambiental, el sistema de gestión ambiental, el uso eficiente del agua y la energía, el manejo de residuos sólidos, el uso racional de productos químicos, la promoción del patrimonio cultural, el cuidado de fauna, de la flora y del desarrollo social. Esta marca constituye un buen ejemplo en cuanto herramienta que además de diferenciar e incentivar el crecimiento del mercado nacional, educa para hacer posible que los consumidores orienten sus preferencias hacia productos y servicios que no afecten el medio ambiente, que además de facilitar el acceso al mercado de productos y servicios amigables con el ambiente, promueve el uso y desarrollo de procesos, técnicas y tecnologías limpias o sostenibles.
También en Colombia, el SELLO ÚNICO DE ALIMENTO ECOLÓGICO, una marca que se ha convertido en un potente medio de protección del ambiente, considerado como ejemplo en la nueva dimensión a la que se enfrenta el Derecho, en el que la técnica es determinante de la norma jurídica. Un sello que ofrece una mayor posibilidad para alcanzar mejores cotas de preservación y conservación del medio natural y del ambiente, mediante el establecimiento de estándares que deben ser respetados a lo largo de todos los eslabones de la cadena productiva, en relación con la protección del medio natural y del ambiente. Este es un ejemplo de certificación ecológica que hace parte del programa de Responsabilidad Empresarial que desarrolla el Ministerio de Ambiente colombiano con todos los sectores productivos del país, para que de manera integral se incluya la dimensión ambiental y social en su gestión productiva.
Otro país en el que se observa el uso con éxito de las marcas de certificación es el Uruguay. Un país con tradición en exportación de carnes rojas de alta calidad, con un alto perfil en los mercados internacionales en los que distribuye anualmente más de 320.000 toneladas de carne vacuna, y 12.000 toneladas de carne ovina, en más de 60 países del mundo, en el año 2005 el Instituto Nacional de Carnes (INAC) toma la decisión de crear la Marca de Certificación URUGUAY CERTIFIED NATURAL BEEF, dentro del Programa de Carne Natural Certificada del Uruguay (PCNCU), con la finalidad de aumentar la confianza del consumidor en los productos uruguayos, diferenciándolos y agregándoles valor. La referida marca de certificación criterios rigurosos para certificar el origen de la producción cárnica del Uruguay, como producto nutritivo, sano, seguro, libres de hormonas y antibióticos, con todas las garantías higiénico-sanitarias y de respecto del bienestar animal y sostenibilidad ambiental de animales criados a cielo abierto, en ambientes no contaminados.
Esta marca es prueba de la eficacia de este instrumento que la propiedad industrial ofrece para la certificación objetiva y transparente, en este caso, de los productos cárnicos uruguayos, tanto en la etapa productiva como industrial del ganado bovino y ovino. Sin duda una fortaleza incomparable para la promoción de las ventas en el exterior, sin duda, desde la propiedad intelectual, una respuesta a la problemática que plantean los consumidores mas exigentes de carnes rojas saludable y ambientalmente sostenible en el mundo.
Las Indicaciones Geográficas (IGs), en tanto derecho colectivo de Propiedad Intelectual, efectivamente, pueden apoyar con la producción sostenible de ciertos productos agrícolas, agroalimentarios y artesanales que tienen un origen geográfico específico y que poseen cualidades o una reputación debido a ese origen. No cabe duda que las IGs ofrecen a consumidores exigentes garantía sobre la autenticidad de los productos y de su origen, además cumplen un papel muy importante al permitir el mantenimiento y la transmisión de generación en generación, de conocimientos locales de producción sostenibles.
La producción bajo los estándares de una indicación geográfica, cualquiera que ella sea, por regla general, se lleva a cabo respetando normas y principios que en su conjunto son respetuosos del medio ambiente. En este sentido, tal hecho es intrínseco con la esencia de las IGs, pues vale recordar que tal herramienta de la propiedad industrial tiene como finalidad, preservar los medios de producción tradicionales y el patrimonio cultural de un pueblo. Por ello, soy de la opinión de que per se las indicaciones geográficas constituyen uno de los mejores instrumentos y más sostenibles sistemas de gestión de alimentos y recursos naturales para las comunidades locales.
Mostrar ejemplos sobre algunas indicaciones geográficas cuya producción sea amigable con el ambiente, sería discriminatorio, porque al visitar una zona geográfica reconocida con una denominación geográfica, se puede observar, que por más aislada, vulnerable y humilde que sea, desde el punto de vista de criterios ambientales y climáticos se convive bajo estrictas reglas de comportamiento y de costumbres, que pudieran definirse como ambientalmente correctas, de ello depende que se mantengan las condiciones y características geográficas que inciden sobre el calidad específica y reputación que distinguen al producto local, y por ende de la vigencia del reconocimiento y protección de la propia indicación geográfica.
Deja un comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos marcados con el asterisco(*) son obligatorios.
Deja tu comentario